Si algo hace grandes a las personas es su carisma y singularidad. Algo que le sobraba a Luis García Berlanga. Cineasta, Académico y Erotómano confeso. Un valenciano inconformista que supo plasmar como pocos a la sociedad española durante más de 50 años, con un estilo propio acuñado para la posteridad.
Y es que decir que algo es Berlanguiano no hace más que referenciar a toda una gran elucubración. Fórmula de díficil reproducción si no parte de su propio creador, compuesta de plano secuencia repleta de diálogo coral esperpéntico, aderezada con gotas de ácido y costumbrista humor, pasada por el filtro de la improvisación, en el intento de ajustar una rocambolesca situación de personajes. Como resultado: un genial reflejo de crítica social.
Y es que decir que algo es Berlanguiano no hace más que referenciar a toda una gran elucubración. Fórmula de díficil reproducción si no parte de su propio creador, compuesta de plano secuencia repleta de diálogo coral esperpéntico, aderezada con gotas de ácido y costumbrista humor, pasada por el filtro de la improvisación, en el intento de ajustar una rocambolesca situación de personajes. Como resultado: un genial reflejo de crítica social.