El día que la música convirtió la montaña rusa en un poema audiovisual

A través de la música podemos ser capaces de viajar hasta el infinito. De dejarnos envolver por cada una de las notas que forman su melódica espiral. De ser transportados hacia mundos de ensueño, que hacen girar nuestras emociones más recónditas, allí donde los sentidos juegan con la espiral de la misma música.

La música es capaz de hacernos llorar de emoción, de hacernos reír con los recuerdos de la ilusión, de percibir sensaciones que pondrán nuestros pelos de punta... No importan ni el estilo musical ni el conjunto de instrumentos, para que seamos capaces de dejarnos llevar por ella. De interpretar su lenguaje a través de nuestros 5 sentidos, convirtiendo la combinación de los sonidos en auténtica sensibilidad. O, tal vez, en todo un viaje por la montaña rusa más extrema...



Los creativos de 'Euro RSCG Zurich' han vuelto a jugar con una de sus campañas más sencillas pero emocionantes. Esas que son 'Grosse Gefühle' ("Grandes Sentimientos") o "Grandes Emociones", que son capaces de sorprendernos hasta para promocionar a la 'Zurich Chamber Orchestra'. Una Orquesta de Cámara que nos muestra un "paseo" a través del pentagrama. Ese que está formado por sus notas, acordes y medidas, y que invita a todos los públicos a "subirse" en la emocionante montaña rusa de la música clásica.

La fusión entre la música y la imagen animada, queda plenamente visualizada a través de la interpretación del cuarto movimiento, del 1er violín, de la 2ª sinfonía del alemán Ferdinand Ries. Un amigo y alumno contemporáneo de Beethoven, que vivió entre 1784 y 1838 por y para la música.

El emocionante virtuosismo musical de Ries, queda aquí sencillamente resucitado a través de la representación virtual. Algo que de igual forma pudimos comprobar, en un anterior artículo sobre la famosa obra digital Lux Aurumque 2.0.
Ahora, las notas y los acordes de Ferdinand Ries se encuentran perfectamente sincronizados con el tiempo de la animación, en un paseo por la emocionante montaña rusa del pentagrama. Se trata de fusionar la percepción de nuestros sentidos, para recrear sensaciones, donde las características típicas de una montaña rusa han sido adecuadamente diseñadas y colocadas para la dramaturgia de la composición.

Naturalmente, la creativa idea de 'Euro RSCG Zurich' es genial, al igual que sus carteles gráficos para la ocasión. Sin embargo, no es novedosa, sino que bebe de la propia dramaturgia y emoción del Cine.

Y es que en 1993, el cineasta polaco Krzysztof Kieslowski nos regaló una película de color "Azul". Tres colores: Azul (Trois couleurs: Bleu) es el comienzo de una trilogía para el deleite de los sentidos, donde las imágenes y los sonidos se fusionan como auténtica poesía audiovisual...



No es este más que un fragmento para ejemplificar la gran trilogía de Kieslowski. Toda una lección de cine y sensibilidad cuyo visionado no debe faltar en cualquier cinéfilo que se precie. Al igual que su propio análisis debiera ser asignatura obligada en toda escuela cinematográfica.

La trilogía de 'Tres Colores' la forman las películas 'Azul' (1993), 'Blanco' (1993) y 'Rojo' (1994), los cuales haciendo alusión a los mismos colores de la bandera francesa, representan a su vez la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Aunque en el relato fílmico de Kieslowski, esas premisas se encuentran acertadamente despojadas de su carácter político. Algo que es determinante para la historia narrada en su conjunto. Ya que a pesar de que cada cada uno de los "colores" nos cuenta una historia individual, hay más piezas interconectadas formando el puzzle. Como la vida misma. "Piezas" que se irán mostrando al espectador con pequeños datos y detalles, que sólo cobrarán sentido al final de la trilogía con 'Rojo'.

En 'Azul' asistimos al delicado y angustioso paso de la "libertad" de su protagonista (interpretada por una genial y turbadora Juliette Binoche) después de haber perdido a su familia en accidente de tráfico. A ella le llegarán toda una serie de recuerdos que atacarán sus emociones. Y es que en la película, la música es auténtica protagonista que ataca, ya que el marido fallecido era el compositor que escribía la partitura para el acto de la Unificación Europea. Así, el derecho a la libertad universal de la Humanidad y el dolor de la mente individual, se contraponen continuamente con los recuerdos y la alternativa de vivir.

Con 'Azul' se asiste a la reinvención del color en el cine. Al tiempo que Kieslowski nos permite "ver la música", que filma como nadie antes. Como el actual spot de la montaña rusa virtual que se retroalimenta del Cine, la cámara del cineasta recorrió antes en 'Azul' cada nota y cada espacio en blanco sobre el pentagrama. Mientras tanto, se construirá desde la deconstrucción musical y sentimental, la sinfonía para una nueva Europa unificada. Esa que, supuestamente, nos debía hacer más libres...

Vida, libertad y muerte flotan sobre una gran Banda Sonora como poso emocional, bajo la imagen de un atormentado color 'Azul'. Se trata de una de esas partes que forman un todo, para dar sentido al resto, donde la vista se yuxtapone con el tacto, para dar salida a la percepción del oído, que se funde en nuestra mente y ofrece una emoción.

Toda una auténtica espiral de visualidad recreada, que llega a enlazar emociones como sólo puede conseguir el prisma de un poema audiovisual.

4 comentarios:

SOLO DE INTERES dijo...

Me encanta la creatividad del primer video realmente han hecho una montaña con notas musicales. La musica esta siempre en lo bueno y lo malo, nos hace suspirar, y nos hace sentir. Bella anotación, un fuerte abrazo y feliz fin de semana

Alexandre FABBRI dijo...

Azul podría haber sido filmada en cualquier país. A veces pienso que España hubiera sido mejor que la de Francia.

Alexandre FABBRI
KIESLOWSKI'S WORLD

ooOJotaEmeOoo dijo...

Sí. La música es sentimiento, R.C. Algo que el Cine y todo el Audiovisual en su conjunto, supieron fusionar a la perfección para transmitir "emociones en movimiento".
Un abrazo ;)

ooOJotaEmeOoo dijo...

Alexandre, tanto 'Azul' como toda la obra de Kieslowski, versa sobre temas universales. El lugar no es más que un pretexto para comunicar sus deseos. Forma parte de decisiones entre productoras y distribuidoras, pero esa es otra historia.
De todas formas, la simbología de los colores no es algo elegido de forma baladí. Aquello que nos connotan el azul y el blanco, no es lo mismo que lo que pueden connotar el rojo y el amarillo...
Sin duda, Kieslowski pensaría en ello. ;)